La convergencia de los polos

Cristóbal Díaz Parra y Luciana Araque Uribe 11°

Esta historia podría asemejarse a la típica narración del bien y el mal; el héroe y el villano; la luz y la oscuridad. En este caso, el problema surge por un desconocimiento conceptual y una polarización innecesaria. Ahora bien, los protagonistas son el pesimismo y el optimismo, dos ideas que son representadas como opuestas por el diccionario de Oxford Languages, teniendo en cuenta que provienen del latín pessimus (lo peor) y optimus (lo mejor), pero que a su vez son simultáneamente necesarias para desarrollar una mayor comprensión de la realidad. En numerosas ocasiones, los seres pesimistas son fuertemente criticados, mientras quienes denotan cierto optimismo son admirados por la sociedad. 

Entonces, ¿qué significa realmente cada término? Cabe establecer que el análisis brindado es desde el ámbito filosófico, puesto que en este se pueden definir claramente los conceptos de la forma en la que fueron ideados. Primero, se requiere entender que, aunque vivimos en el mismo mundo, no todos lo vemos desde la misma perspectiva. En cuanto Varios personajes históricos se han encargado de desarrollar sus ideas hasta el punto de crear o sostener abiertamente teorías filosóficas. El “absurdismo” de Camus, el existencialismo de Jean-Paul Sartre, o la libertad de Dostoyevski. Todas estas permiten a las personas aprender a percibir la realidad. Entre aquellos personajes se encuentra un filósofo alemán reconocido por su filosofía sobre el pesimismo, Arthur Schopenhauer. Su idea consiste en tener en cuenta que la vida está llena de sufrimiento, que la voluntad, impulsada por los deseos interminables e insaciables del hombre posicionan a la alegría como una utopía totalmente inalcanzable y llevan a la persona al dolor. Además, consideraba que vivimos en el peor de todos los mundos posibles y que la vida no tiene un sentido o valor intrínseco.  

Todo lo anterior podría parecer absurdo, pero para llegar al objetivo del análisis, ahora es crucial profundizar en el concepto del optimismo. Este manifiesta la fe por un mejor futuro, e incluye la actitud de ver todo desde su aspecto más positivo y considerar el universo algo perfecto. Oponiéndose a lo que decía Schopenhauer, el alemán Gottfried Wilhelm Leibniz aseguraba que vivimos en el mejor de todos los mundos posibles; no obstante, Voltaire se burla de esta filosofía en su novela satírica “Cándido”, y critica el optimismo irracional al mostrar la dolorosa realidad del mundo por medio de las tragedias que sufre el protagonista homónimo al título de la obra. 

Así que, esto establece dos bandos polarizados en cuanto a sus perspectivas sobre el mundo. Sin embargo, el entendimiento de ambos pensamientos permite a la persona adoptar los comportamientos más eficientes para llevar una vida tranquila y agradable desde lo posible. Por ende, es importante recalcar las ideas de cada doctrina que representan ventajas para el hombre.  

En esta historia de dualidad entre pesimismo y optimismo, los protagonistas, representan dos perspectivas opuestas del mundo, dos caras de una misma moneda. Desde el ámbito filosófico, estas dos corrientes tienen mucho que ofrecer a quienes se toman el tiempo de entenderlas. 

Por un lado, el pesimismo, personificado en la filosofía de Arthur Schopenhauer, nos invita a confrontar el sufrimiento y la insaciable voluntad que a menudo nos arrastra hacia el dolor. A primera vista, esto podría parecer sombrío, pero en su esencia, el pesimismo nos insta a la reflexión, a la aceptación de la imperfección del mundo y a prepararnos para las adversidades. Nos enseña que la felicidad es un tesoro frágil y efímero, y esta conciencia puede ayudarnos a apreciar más los momentos de felicidad y a cultivar la resiliencia. 

Por otro lado, el optimismo, en línea con el pensamiento de Leibniz, nos brinda la esperanza en un futuro mejor. Nos inspira a encontrar el lado positivo en las situaciones y a creer en la perfección del universo. Aunque esta perspectiva puede parecer ingenua en ocasiones, nos proporciona la motivación para superar obstáculos y luchar por un mundo más luminoso. 

Sin embargo, la verdadera riqueza de esta historia surge cuando ambas filosofías convergen en un equilibrio delicado. Comprendiendo el pesimismo, aprendemos a afrontar la adversidad con dignidad y realismo. Mientras abrazamos el optimismo, cultivamos la esperanza y la perseverancia. En este punto de convergencia, encontramos la sabiduría para navegar por un mundo complejo y a menudo impredecible. 

Así que, en este escrito de dualidad filosófica, el pesimismo y el optimismo se entrelazan para enriquecer nuestras vidas. Nos enseñan a ser valientes ante la realidad, a aspirar a un futuro mejor y, lo más importante, a encontrar la paz interior en la armonía de sus opuestos. La historia del bien y el mal, del héroe y el villano, se convierte en la narración de la búsqueda de la sabiduría a través del equilibrio entre el pesimismo y el optimismo. 

Ambivalence: Conflicted feelings cause discomfort and creativity.
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