Los Colores De Las Criaturas Del Bosque

El domingo a las dos de la tarde, Jeremy y Thomas estaban tirados en el pasto observando las nubes que se disipaban a lo lejos de las montañas. Estaban aburridos, cansados de la monotonía de su pueblo, el cual quedaba muy retirado de la ciudad. Jeremy era un niño muy alegre hasta que hace dos años a su abuelo le diagnosticaron Alzheimer, y su luz poco a poco se fue apagando. Thomas nunca fue una persona tan alegre; ya que su madre sufría de depresión y toda su vida se llenó de colores grises y sentimientos abstractos e inconfortables que él ni sabía cómo describirlos.  

Estaban ahí, desanimados, apagados, y entonces se pusieron a intercambiar algunas palabras mientras el sol se escondía para dar paso a la triste oscuridad. Empezaron a hablar sobre cómo se sentiría la vida al verla de otra manera, sobre cómo se sentiría saborear otra vez esa risa que te deja hasta con dolor de estómago o de experimentar esas ganas de querer, querer un abrazo, un sueño, o simplemente querer. 

  • Sabes Jeremy… al fin y al cabo nunca volveremos a ser felices- dijo Thomas con una voz de desaliento.  
  • ¿Sabes lo que yo pienso? A pesar de que no seamos felices ahora no significa que no podamos serlo- una expresión de esperanza se marcó en la cara de Jeremy. 

Se levantaron y empezaron a caminar por el bosque que había cerca de su pueblo, era un bosque solo y misterioso, pero qué más daba, estaban sin nada que hacer y no tenían una hora establecida para llegar a sus casas. Sigilosamente y con un poco de pánico comenzaron a adentrarse en el bosque y a explorar esas hojas misteriosas que se encontraban allí, tenían una especie de chuzos redondeándolas por todo su color verde. Curiosos por saber cómo se sentiría el tacto al tocar esas hojas, Thomas se atrevió a acariciarlas mientras Jeremy dio una seña de cobardía y se tiró para atrás.  

  • ¡Tonto! ¿Enserio te asusta esto? Ven tócalas se siente asombroso. -dijo Thomas a su amigo burlándose de él. 

Jeremy se sintió como una gallina al frente de su amigo y se decidió a palpar esas hojas que le causaban algo de nervios. Minutos después, se empezaron a sentir mareados, con una extravagante sensación de vértigo, que terminó en una extraña reacción que comenzó a suceder alrededor de su piel, lentamente las manos de Jeremy iban adaptando un color amarilloso y una textura como de plumas. Mientras Thomas no solo adaptó un color alrededor de su cuerpo sino varios tonos de naranja, rosado y violeta. Asombrados, y sin poder creerlo se miraron uno al otro y se dieron cuenta que se empezaban a volver criaturas, con una misión específica de la cual se darían cuenta al convertirse en animales. 

Jeremy terminó por convertirse en un loro, un pequeño, charlatán y colorido loro. Este lindo animal tendría como misión acompañar por el resto de su vida a su abuelo, para nunca dejarlo solo y recordarle las cosas en el momento en que se le olviden.  

Thomas, por el otro lado, se transformó en una mariposa que poseía tantos colores que alumbraba el bosque entero en el que se encontraban. Esta criatura llenaría de luz la vida de su madre y quitaría tantos colores grises con un simple resplandor.  Estos dos chicos regresaron a sus casas con una nueva visión de la vida y más allá de eso una nueva forma y un nuevo brillo para brindar a los demás

Laura Lozada 10ºC

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